A veces los trabajos más duros y largos son, a la vez, los más silenciosos y discretos, pero también los más necesarios y efectivos.
Es la conclusión que saco al llegar a casa después de pasar el mediodía de hoy en la barriada del V Centenario, concretamente en la celebración del décimo aniversario de la Asociación de Inquilinos Genoveva.
Este colectivo engloba a los vecinos de un bloque de la Calle Uruguay, que no se conformaron con el estereotipo que les asignaron a partes de esta zona palmeña como zona conflictiva o de poca participación ciudadana. No se conformaron y lucharon y luchan porque su bloque, sus zonas comunes, su vida en común y su día a día sea absolutamente pulcro y ejemplar. Son un enorme ejemplo y un gran aliento para todos los que estamos convencidos de que la intervención social basada en la participación ciudadana es eficaz y merece muchísimo la pena.
Desde hace varios años, el Ayuntamiento lleva a cabo un plan específico para esta zona del barrio denominado "Plan Barriadas", donde además se dota a la zona de un local donde se llevan a cabo actuaciones con diferentes colectivos para introducir equipamientos públicos donde las redes sociales informales adquieran un peso que sea perdurable en el tiempo. El equipo humano de educadoras sociales municipales está realizando una labor digna de admiración y a la que hay que apoyar sin escatimar esfuerzos.
He mantenido una conversación con ellas y con mi compañera Reyes -delegada de bienestar social en Palma- para unir recursos y fortalecer la búsqueda de ellos, y así en el próximo año seguir ejecutando talleres como el de cocina, donde no solo se tratan temas de alimentación saludable, sino que la cohesión de grupo y la consecución de indentidad como barrio sigue su curso: silenciosa y discretamente, pero de manera necesaria y eficaz.
Mi enhorabuena a los vecinos, con el amigo Tomás al frente.